REOJOS
JUANA CASTRO
Juana Castro nació en Villanueva de Córdoba en 1945. Es profesora especialista en Educación Infantil y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Colabora en diversos medios literarios como articulista y crítica literaria, además de co-traductora de poesía italiana.
Ha obtenido importantes premios en el campo de la poesía y la narrativa entre los que se destacan: Premio Juan Alcaide en 1985 por «Paranoia en otoño», Premio Juan Ramón Jiménez por «Arte de cetrería» en 1989, XI Premio Carmen Conde por «No temerás» en 1994 y el Premio San Juan de la Cruz por «El extranjero» en el año 2000.
Recibió además el premio Carmen de Burgos por sus artículos periodísticos y los premios de Periodismo del Instituto de la Mujer en Madrid 1984 y Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer en 1998 por su trayectoria.
El resto de su obra está contenida en «Cóncava mujer», «Del dolor y las alas», «Narcisia», «Alta traición», «Alada mía» y «Del color de los ríos».
Juana, ¿Fue temprana tu entrada en la poesía? ¿Cómo llegaste a ella?Me vino por vía oral, y en dos fases: la primera cuando después de aprender a leer me topé con el Romancero (Abénamar, Romance del prisionero, El conde Arnaldos…); la segunda y definitiva cuando oí recitar a dos poetas en el teatro de mi pueblo, ese fue el pellizco de oro, y ya no paré de leer y recitar todo lo que veía, desde Pemán a Juana de Ibarbourou, Góngora o García Lorca.
Se ha calificado en alguna ocasión tu poesía como feminista. ¿Estás de acuerdo con esa denominación?
La que soy feminista soy yo, la poesía no lo sé porque, ¿dónde están los parámetros para definirla? Lo que hay es una conciencia “militante” de la que no me puedo desvestir, porque la llevo en el cuerpo.
¿Crees en todo caso que existe una poesía de hombres y de mujeres? y si es así ¿qué diferenciaría a cada sexo?Qué va, la literatura, como el arte en general es capaz de levantar y derribar todas las marcas, incluidas las raciales y las de sexo/género. Según mi experiencia lectora, podemos llevarnos muchas sorpresas, cosa que ocurre cuando formas parte del jurado de un premio. Lo que sí hay son diferentes experiencias de vida, quizá temas recurrentes o diferentes maneras de enfrentarlos. Ahora mismo creo que los hombres escriben de un modo más “femenino” y las mujeres de un modo más “masculino”, entendiendo por “masculino” y “femenino” lo que se entendía hace dos siglos o durante el franquismo. Las mujeres escriben más duro, más encarnizado, más hondo o más terrible.
Has dicho alguna vez que la poesía puede funcionar como medio de conocimiento. ¿Por qué lo crees así?
Porque es lo que yo busco al escribir: tratar de desentrañar el mundo desentrañándome también a mí misma. Tengo una vaga idea de qué es lo que quiero expresar, pero sólo a lo largo del poema, de la “forma” del poema, voy descubriendo qué es lo que había que decir.
Otro de los temas fundamentales de tu poesía es el mundo rural ¿Cómo crees que se articula en tu obra?
Lo rural me marca porque es mi infancia, es mi campo de batalla, mi origen, mi orgullo, mi contradicción y mi vergüenza. Pero sobre todo es mi fuerza, la que heredé de mis padres y de mis abuelas campesinas. Como tema tardó en aparecer, porque antes tuve que reconciliarme con ese pasado y reelaborarlo, y amar la belleza que allí hubo: el olor a heno en las madrugadas de julio no se puede improvisar, ni una noche en la era, ni los atardeceres en la huerta. Como léxico sí que está desde el principio.
Ahora, después de cierto tiempo desde que publicaste tus primeros libros ¿Qué libro crees que se aproxima más a tu concepto de la poesía?La poesía es un calidoscopio, y cada libro muestra una parte, cada libro completa ese calidoscopio. Entre Del color de los ríos, El extranjero, una parte de No temerás y Los cuerpos oscuros, tan diferentes entre sí, creo que podríamos formar un buen paisaje, aunque imperfecto. El concepto de poesía está aún por formarse, todavía me quedan pedazos sin abrir, y no sé si tendré tiempo.
Tu libro Del dolor y las alas está escrito tras la muerte de tu hijo. ¿Hasta que punto el arte o la poesía en este caso nos puede ofrecer un consuelo para una tragedia de esa magnitud?
A través de mis libros puede trazarse una biografía de mí misma, más o menos racional, claro, o más o menos maquillada. Pero el efecto terapéutico en mí de la poesía está más que demostrado. Se puede decir que cuando lo escribo lo resuelvo, no tengo que acudir a ningún psiquiatra argentino, la poesía lo cuenta y además lo altera, lo manipula desde el arte y deja de ser una cosa para convertirse en otra: ¿se puede pedir más?
No hace mucho compartiste ponencia en un curso sobre poesía e internet. ¿Bajo tu punto de vista qué puede aportar a la poesía internet, si puede aportar algo?
El juego, una (otra) forma de relación, el “recortar y pegar”… Con internet el plagio florecerá que ni te cuento, y además sin remedio, será el pan nuestro de cada día porque todo está ahí y nada se puede demostrar… Sólo me interesa de internet su presencia y su metáfora del tiempo, es lo provisorio y lo fugaz, todavía más frágil y efímero que la vida. Me interesa también como temática, fíjate que yo escribí los primeros poemas sobre el ordenador, titulados PC, en los primeros 90, algunos están con ese título en la antología Alada mía, de 1995. .
¿Qué es para ti lo contrario de la poesía?
Nada. De la injusticia, del hambre, del odio, hasta de la mierda puede salir un buen poema, todo depende de cómo se escriba. Lo contrario a la poesía es sólo la mala poesía.

Para finalizar Juana ¿cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy atascada. Necesito que alguien me haga una “limpia” porque no salgo del enredo de los papeles y de mi mala vida. Lo real es que tomé una decisión, que fue cuidar de mi madre y de mi padre porque las residencias me ponen enferma; mi padre se portó bien y se murió pronto, pero mi madre dura y dura… y sigo sin poder recurrir a una residencia, me moriría yo antes que ella, así es que dependo de esa circunstancia. Si tuviese un agente literario que me obligase y me encargara cosas, escribiría, pero por mí misma… Me dedico a hacer comiditas y a organizar “mi geriátrico”, así que prefiero no hablar de mis proyectos, porque para qué.
