Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS


SERGIO GASPAR



EDUARDO MOGA






Sergio Gaspar edita libros en DVD desde hace más de un decenio y Eduardo Moga le acompaña en esta aventura coordinando la sección de poesía. Hemos viajado imaginariamente a Barcelona para preguntarles algunas de las no pocas cosas que nos interesa conocer de sus planteamientos pasados y futuros sobre una de las no demasiadas editoriales españolas que apuestan por la poesía.




ENTREVISTA


¿Cómo surgió DVD?


Sergio Gaspar: DVD Ediciones nació en el otoño de 1996. La creamos Maria Fortuny y yo. José Ángel Cilleruelo desempeñó un papel muy relevante en los primeros pasos de la editorial y en su consolidación. Tengo claro que la editorial nació de mi necesidad de participar activamente en la vida literaria española. Yo afirmo con frecuencia que no soy un editor, sino un escritor que edita a otros escritores.


¿Cuál es la filosofía de la editorial?


Sergio Gaspar:
Como acabo de decir, DVD Ediciones pretendía y pretende participar en la creación de la literatura española actual, tanto de su poesía como de su narrativa. Y lo estamos consiguiendo. Bastantes de los narradores y poetas que hemos ido publicando en estos años son reconocidos con claridad como parte de la reciente literatura española. Las traducciones de clásicos y contemporáneos, que ocupan buena parte de nuestro catálogo, están al servicio de este proyecto estratégico: influir en la literatura española.


Últimamente surgen muchas nuevas editoriales de poesía. ¿Creéis que hay espacio para todos o por el contrario las leyes del mercado realizarán su siempre inevitable selección?


Sergio Gaspar: No hay espacio para todas. Ya veremos quién resiste.

Eduardo Moga: El exceso de oferta puede ahogar los canales de distribución y difusión del libro, y sumir al lector potencial en un estado de confusión que le impida saber qué merece la pena y qué no, sobre todo si no cuenta con la ayuda de una crítica solvente. Pero la crítica en España, en general, no es solvente, y está también desbordada. Todo el mundo escribe, pero pocos leen. El espacio en los camiones de distribución, en los estantes de las librerías y en los suplementos culturales es un bien escaso, y está muy caro. Por eso no hay sitio para casi nadie; y el que hay es brevísimo. Unos filtros más rigurosos –poetas más autocríticos, que no dieran tanto a publicar; editores más estrictos, que no publicaran tanta morralla; y críticos más taxativos, que separaran realmente el grano de la paja– harían mucho bien a la poesía española: el resultado sería, seguramente, un espacio más limpio y respirable, en el que todos cabríamos mejor.


A pesar de la crisis eterna de la poesía ¿Cuál es la evolución en estos últimos años desde el punto de vista de un editor? Quiero decir, ¿observáis una mayor indiferencia, demanda, interés, desinterés...?


Sergio Gaspar: La demanda se ha mantenido, más aún, puede ser que haya crecido algo. Ahora bien, enlazando con lo que antes preguntabas, la oferta ha crecido tanto –y parece que crecerá todavía más– que todos los editores que publicamos poesía, o casi todos, tenemos problemas para conseguir un volumen de ventas que vuelva viable la edición de los libros. El pastel no da para tantos comensales. Nos quedaremos con hambre.

Eduardo Moga: No puedo hablar como editor, porque, técnicamente, no lo soy: sólo soy codirector de una colección de poesía. Desde ese punto de vista, creo que el género disfruta de un público muy escaso, pero muy aguerrido, muy fiel. Y que viene siendo así desde hace mucho tiempo. No he advertido cambios significativos en estos últimos años.

¿Hay alguna receta que pueda aplicar una editorial de poesía para poder mantenerse con dignidad?


Sergio Gaspar: Calidad en lo que publica.

Eduardo Moga: Para mantenerse con dignidad, y aun para tener éxito, hay que: a) tener las ideas claras: saber qué se quiere publicar y para qué; b) tener gusto literario, para seleccionar las propuestas de calidad; c) saber crear sinergias y simpatías: atraer a autores y personas valiosos, que se interesen por el proyecto de la editorial, ayuden a sostenerlo y, en el sentido más amplio posible, colaboren con ella; d) tener visión estratégica y de empresa, lo que significa ser capaz de gestionar con habilidad la distribución y las relaciones con las librerías; e) tener paciencia, sentido común y capacidad para sobrellevar la vanidad de los autores; y f) tener suerte.


En alguna ocasión habéis rubricado (al menos Eduardo) la frase de Mario Muchnik de que “Editar es distribuir”, pensáis que con el tiempo, las nuevas tecnologías o las nuevas percepciones de la cultura harán que se pueda suprimir o disminuir el (por ahora inevitable) proceso físico de distribución.


Sergio Gaspar: No veo, a medio plazo, alternativas radicalmente distintas al sistema actual de distribución y venta de los libros literarios, sean de poesía o de narrativa o de ensayo. No obstante, puede saltar la sorpresa en cualquier momento. A lo mejor, la sorpresa es tan mayúscula que se lleva por delante toda la literatura.

Eduardo Moga: Sí. Estoy seguro de que Internet y las nuevas posibilidades de relación y comunicación que abre, van a tener un impacto muy importante en el proceso de distribución y difusión del libro; en alguna medida, ya lo está teniendo. A corto plazo, sin embargo, el sistema de distribución tradicional resulta ineludible.

Dos preguntas en una ¿Hasta que punto es importante para un poeta hacerse visible? ¿El poeta puede o debe ser profesional de la poesía?

Sergio Gaspar: Sin visibilidad social, de la que un parte fundamental es la visibilidad editorial, un poeta lo tiene difícil incluso para seguir manteniendo la confianza en su propia poesía, incluso para seguir escribiendo. Es normal, entonces, que el poeta aspire a ser visible en la sociedad poética, en el conjunto de la sociedad literaria y cultural, y, con el tiempo, en el conjunto de la sociedad. Si a esa intención y esfuerzo lo llamamos “profesionalización”, muchos poetas son profesionales de la poesía y no les queda otro remedio para mantener su confianza y su identidad como poetas.

Eduardo Moga: No es importante: es esencial. Sin visibilidad no hay poesía. La poesía es siempre un acto de habla, y todo acto de habla requiere un destinatario: un interlocutor. Hacerse visible es la primera –y, a menudo, única– constancia que tiene el autor de que dialoga con alguien; o de que, por lo menos, su grito ha rebasado los estrechos límites de su yo.

Si por profesional entendemos alguien que se gana la vida con la poesía, nadie puede serlo hoy en España. Si lo entendemos, en cambio, como una dedicación sistemática a la poesía, todos los que escribimos podemos considerarnos profesionales, y a cada cual nos toca decidir en qué medida queremos serlo.

Hace muy poco se ha producido el enésimo escándalo literario (aunque ya no escandalice a casi nadie) respecto al generosamente dotado concurso del Viaje del Parnaso, de Valdepeñas. ¿cuál es vuestra opinión sobre estos asuntos?

Sergio Gaspar: A mí me atraen la polémica y el escándalo. Debería polemizarse más, pero, eso sí, polemizarse con argumentos, con análisis inteligentes, sin excluir de vez en cuando el chiste, la sátira rabiosa y cruel, o el insulto literario. Nuestra sociedad poética es bastante aburrida, bastante políticamente correcta, quiere dejar de fumar, de beber y conducir a ochenta por hora, y ese aburrimiento no ayuda a mejorarla. Si gana el aburrimiento, pierde la creatividad.

Eduardo Moga: El escándalo literario que citas no es más que el último ejemplo del nivel de putrefacción en el que están instalados algunos grupos poéticos, conjugado con un nivel equiparable de ignorancia por parte de las entidades convocantes. Resulta nauseabundo el cambalacheo de premios y favores –do ut des– que algunos promueven, o en el que participan, y la desvergüenza con que se manipulan o incumplen bases y se vulnera toda norma ética. Con comportamientos así resultan estafados los ciudadanos en general –si el premio se financia con dinero público–, los lectores en particular y, muy especialmente, los poetas de buena fe que concurren al certamen con obras, en muchos casos, mejores que las galardonadas.

Desde vuestro punto de vista de autores-editores. ¿Cómo veis el estado de la poesía en idioma castellano?

Sergio Gaspar: Bastante bien. En todos los grupos de edad que conviven en la poesía española, hay poetas notables.

Eduardo Moga: Bien. Hay mucha actividad y eclecticismo. En España hay un buen puñado de excelentes poetas sénior –Antonio Gamoneda, Diego Jesús Jiménez, Rafael Guillén, Manuel Álvarez Ortega, Jesús Hilario Tundidor–, una amplísima franja de buenos poetas de mediana edad –desde Juan Carlos Mestre a Jordi Doce, pasando por Tomás Sánchez Santiago, Mariano Peyrou, Carlos Jiménez Arribas, Julieta Valero, José Ángel Cilleruelo, Juan Luis Calbarro, Enrique Falcón, Agustín Fernández Mallo, Ramón Andrés y Sergio Gaspar, entre muchos otros–, y una nutrida y creciente legión de poetas jóvenes muy prometedores, o con una obra ya meritoria –Raúl Quinto, Juan Manuel Romero, Pablo García Casado, Bruno Marcos Carcedo, Marta Agudo, Christian Tubau y un largo etcétera.

¿Y en idioma catalán?


Sergio Gaspar:
Exactamente lo mismo. El problema de España no es carecer de buenos poetas, sino la lenta marginación de la poesía del mercado y de la vida cultural.

Eduardo Moga:
Bien también, aunque con un menor número de autores, porque, si el mercado para la poesía en lengua castellana, con más de 400 millones de hablantes, ya es exiguo, imaginaos lo que da de sí otro de unos diez millones de personas. Pero autores como Pere Gimferrer, Ramon Dachs o Joan-Elies Adell, por mencionar a tres de tres grupos generacionales diferentes, garantizan la calidad en la poesía catalana actual.


¿Qué es para vosotros lo contrario de la poesía?

Sergio Gaspar: La mala poesía, que es el peor enemigo de la poesía, su contrario radical, su antagonista.

Eduardo Moga: los versos de Antonio Gala, las alocuciones de Jiménez Losantos, la sintaxis de José María Aznar, el Real Madrid, la Conferencia Episcopal, Torrente.

Para finalizar, contadnos cuáles son los próximos proyectos de DVD y (al menos en el caso de Eduardo) los vuestros en particular como poetas.

Sergio Gaspar: De cara al comienzo de 2008, gran parte de los proyectos de DVD Ediciones tiene más que ver con la edición de narrativa española que de poesía. De todas formas, anuncio que editaremos, en cuanto arranque el año, dos libros de poemas de mucha fuerza: Darwin en las Galápagos, de Carlos Jiménez Arribas, y Carne de Píxel, de Agustín Fernández Mallo. Mi proyecto personal como poeta es un misterio para mí.

Eduardo Moga: Tras la aparición, en este último semestre, de mi más reciente poemario, Cuerpo sin mí, de mi segunda recopilación de ensayos y reseñas, Lecturas nómadas, y de una nueva traducción –Navegando a solas por la habitación, del norteamericano Billy Collins– en DVD ediciones, voy a seguir trabajando en mi siguiente libro de poemas, aún sin título, pero en el que vuelvo al poema en prosa, y a la traducción de la poesía completa de William Faulkner.