Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS


LUIS ALBERTO DE CUENCA



Luis Alberto de Cuenca ha sido casi de todo en esto de la literatura: escritor, traductor, antólogo, ensayista, investigador... Fue también entre otros cargos director de la Biblioteca nacional y secretario de estado de Cultura. Al cabo es uno de los poetas españoles más proteicos. Entre sus muchas obras se cuentan los poemarios Elsinore, Necrofilia, La caja de plata (Premio nacional de poesía), El otro sueño, El héroe y sus máscaras, El hacha y la rosa, Por fuertes y fronteras, Insomnio o La vida en llamas, entre tantos.
Sus próximos proyectos: “Conservar la salud, el sentido del humor y el buen ánimo."





ENTREVISTA


Luis Alberto, has publicado muchos poemarios hasta ahora, algunos de ellos tienen premios importantes, sin embargo si tuvieras que elegir uno o varios que pudieran servir hasta ahora como epítome de tu obra ¿cuáles serían?


El que un poemario obtenga o no un premio es, casi siempre, irrelevante. Quiero por igual a todos mis hijos, pero siempre un poco más al último, de modo que me quedaría con La vida en llamas, sin olvidarme de La caja de plata.


Has escrito también letras de canciones ¿Lo que diferencia el poema de la canción es el ritmo intrínseco, la música sin música?


Las letras de canciones deben establecer ab initio una alianza firme con la música. Los poemas también tiene su música, pero eres tú quien la pones. En el caso de las letras, es otro.


¿En ese sentido qué opinas sobre que Bob Dylan haya estado nominado según parece en varias ocasiones para el nobel de literatura?


Me parece muy bien. A Borges no le dieron el Nobel. Este año se lo han dado a una escritora soporífera. Cada vez creo menos en el Nobel.


Entre todas las facetas que has desempeñado a lo largo de tu carrera (autor, traductor, investigador, gestor) cuál te ha dado o te da más satisfacciones.


Todas me han dado ratos buenos. Pero me quedo con mi faceta poética.


Tu poesía siempre ha estado influida por otras artes y géneros literarios o artísticos como el cómic o el cine, de hecho creo que alguien ha bautizado tu poética como “transculturalista” ¿Crees que en la postmodernidad (que por otra parte algunos anuncian finiquitada) es conveniente o es inevitable el sincretismo?


¿Seguro que me llaman eso tan largo? Si mezclo artes y cosas en mis poemas es porque así me lo pide el cuerpo, no para proveer de argumentos a los críticos ni a los profesores.


Pensadores como Omar Calabrese y Gilles Lipovetsky han denominado esta época como “era neobarroca” y “era del vacío” respectivamente, ¿si eso es acertado y todo lo exagerado es insignificante como afirmaba Talleyrand, estamos artística y literariamente en una época insignificante?


Todas las épocas son, al mismo tiempo, grandiosas e insignificantes. En cuanto a eso del Neobarroco, no lo creo yo así: mi poesía es mucho más clásica que barroca. Me interesa más, por poner un ejemplo, la poesía de Lope que la de Góngora (aunque Don Luis también me guste una barbaridad).

En ese sentido ¿cómo contemplas el horizonte poético?, ¿crees que el péndulo clasicismo-romanticismo cae hacia alguno de los dos lados?


Creo que ahora hay de todo, como en botica. Por mí, preferiría que el péndulo se decantase del lado del clasicismo. Pero Dios, que es quien decide en eso como en todo, no me hace mucho caso últimamente.

Según tu opinión ¿las amplias opciones que ofrecen las nuevas tecnologías (Internet, móviles, blogs, multimedia, etc.) pueden beneficiar a la creación poética o por el contrario la perjudican?


Ni la benefician ni la perjudican. Pero debo reconocer que he escrito algún poema aceptable vía SMS y que nunca escribo a mano mis versos, sino directamente en el ordenador. Eso sí, soy poco afecto a blogs y a tertulias cibernéticas, pero sólo por falta de tiempo.

¿Qué es para ti lo contrario de la poesía?


Los poetas que se creen portadores de mensajes divinos y de silencios reveladores.

Para finalizar Luis Alberto ¿Cuáles son tus próximos proyectos?


Conservar la salud, el sentido del humor y el buen ánimo, que no es poco en los tiempos que corren.


Gracias