Llega noviembre con sus lumbres y matambres entre vientos de optimismo y brotes de virus transportados con las hojas secas. La población sufre los síntomas de una influenza: cansancio, neurastenia, nostalgia de un futuro mejor, pero no se trata de la gripe A sino de la marcha de la economía, aferrada como una garrapata a la tristeza de noviembre. Tal cual los ciclistas y los clochards, Pata de gallo se hace un abrigo de periódicos de ayer y papeles brillantes como billetes del monopoly para cortar el mistral y amortiguar la lluvia. Entre el photoshop de las caras sonrientes nos ha parecido ver algún inoportuno ceño, pero aunque se agüe el vino no nos preocupamos: es noviembre.