Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS



José Corredor es ensayista, traductor, estudioso del arte y sobre todo poeta. Un gran poeta que nació en Alcázar de San Juan en 1929 y que lleva viviendo en Barcelona desde 1936 donde se licenció en Derecho. Inició su trayectoria poética con su libro «Ocasiones para amarte» en 1953, al que le han seguido otros títulos reunidos en «Poesía 1951-1975» y «Poesía 1970-1994».
Es además autor de varias monografías sobre arte contemporáneo, arquitectura, diseño y artes populares y académico de la Real Academia de Bellas Artes San Fernando. Aunque pertenece a la generación de poetas de los 50, su inclinación literaria se aproxima a la cultura oriental, la poesía china y la filosofía budista.
Entre los galardones obtenidos se destacan: el Premio Boscán de Poesía en 1961, el Premi d’Arts Plàstiques de la Generalitat de Catalunya en 1993, el Premio Nacional de Traducción por su antología bilingüe «Poesía catalana contemporánea» en 1983, y el Premio Nacional de Poesía 2005 por «El don de la ignorancia».





ENTREVISTA



Desde siempre Pepe has sido estudioso y crítico de arte además de poeta. A pesar de trabajar con materiales distintos, ¿qué pueden tener en común, si lo tienen, la poesía y las artes plásticas?


Tanto la poesía como las artes plásticas aspiran al conocimiento, aunque por distintos medios, métodos y caminos. Tienen, por lo tanto, muchos puntos en común y claras diferencias. La poesía guarda íntima relación con la música, llega envuelta en ella, mientras que la pintura, la escultura y las demás artes, aplicadas, o como queramos llamarlas, guardan relación con la visión y la luz. Si hablamos de que la poesía aspira también a la luz, estaremos haciéndolo metafóricamente o, en el mejor de los casos, simbólicamente. Pero, curiosamente, el arte plástico ha estado muy cerca de la poesía. Recordemos la frase de Horacio “Poesia ut poiesis” y la actividad como estudiosos del arte de Baudelaire, Apollinaire, Rilke y André Breton. Y de casos como Victor Hugo, Juan Ramón Jiménez y Alberti, pintores y luego poetas. Sin olvidar a los poetas-pintores chinos, japoneses y coreanos.


En las artes plásticas han existido siempre corrientes más experimentales que en la literatura y algunas de ellas se recogieron también en España ¿por qué crees que la poesía aquí no ha estado tradicionalmente tan abierta como la pintura a las corrientes de vanguardia?


En España ha habido, efectivamente, menos poetas experimentales que en algunos otros países, pero lo cierto es que, en general, la incidencia del experimentalismo en poesía ha sido mucho menor que en las artes plásticas. Las razones serán complejas. Se me ocurre que, al igual que las artes plásticas, y por influencia suya, el experimentalismo poético ha derivado con frecuencia a experimentalismos meramente formalistas y vacíos de contenido, mientras que la poesía basada en la palabra y que ha reflejado más las preocupaciones honda y directamente humanas ha atraído más a los poetas.



Tu poesía (al menos la de los últimos tiempos) me parece que tiene mucho que ver con la expresión de una palabra significante y significada, muy al estilo de los grandes místicos, ¿Te parece en cualquier caso que la evolución natural de un poeta es hacia la contención, a decir más con menos?


No creo que la poesía, en general, tienda necesariamente a la contención. Son muchos los poetas que se prodigan y extienden en palabras, y sus palabras pueden ser necesarias. Pienso, sobre todo en el pasado, en las antiguas civilizaciones, pero también ocurre modernamente. A mí, personalmente, me interesa la contención, pero que sea, a un tiempo, natural, fluida. Cuado oigo hablar de poesía minimalista siento cierto malestar. El minimalismo en arquitectura, escultura y música suele ser intencionadamente reduccionista y responde a una intención previa a la creación. Un haiku no es minimalista: simplemente es esencial y con palabras que son las necesarias.


En tu último libro “Un pez que va por el jardín” hay unos versos que dicen: Y expresas tu emoción / con la palabra / siempre tan engañosa. ¿Hasta qué punto crees que la palabra poética o el arte en general debe engañar para expresar las emociones?

La palabra, en poesía, me parece engañosa en el sentido de que difícilmente puede expresar las sensaciones que experimentamos. Esto, en cuanto a calar con profundidad en una realidad que nos es, en el fondo, desconocida. Llegados al límite del conocimiento, que es precisamente lo que el poeta aspira a alcanzar, el lenguaje se hace insuficiente. ¿Qué hemos de pensar, pues, de la palabra y su fiabilidad? Sin embargo, creo que, en la expresión de esta imposibilidad, está la consecución de la verdadera poesía.

¿Crees que el poeta puede o debe ser un profesional de la poesía o es conveniente tener alguna ocupación profesional que permita cierta independencia económica?




El poeta, para ser libre –de otro modo la poesía no es poesía- no puede ser un profesional. Aparte de lo que advertía Eliot de que si el poeta no tiene otra ocupación puede volverse loco, está el peligro, mayor si cabe, de que la profesión obligue a actuar: en el caso del poeta a escribir poemas. Recordemos que Antonio Machado escribió que “El poeta es el que menos obligación tiene de hacer versos”. La profesión es siempre un gran peligro, si el profesional trabaja sólo como tal, limitándose a cumplir. ¿Dónde quedaría la necesidad interior y creativa a la que debe responder el poema y la irrenunciable libertad?


Quería preguntarte si la poesía que has escrito a lo largo de tu carrera era la que pensabas en un principio que escribirías. Quiero decir ¿has experimentado un cambio en el concepto que al comienzo de tu escritura tenías de la poesía?

El itinerario que ha seguido mi poesía no lo veo rectilíneo. Lo curioso es que los primeros poemas se parecen más a lo que hago en las últimas décadas que lo que hice cuando empecé a recibir influencias y a ceder a la presión de ciertas tendencias. Pero incluso en esos momentos intermedios hacía cosas con espontaneidad, que me siguen pareciendo válidas. Creo apreciar una línea principal, ahora dominante y que siempre he sentido con mayor o menor intensidad, pero que hasta 1970 no dejé fluir libremente. La línea de una poesía que, en los mejores casos, alcanza cierta esencialidad, fruto de una maduración personal.

¿El arte ha sido para ti una fuente de inspiración o crees que la poesía se nutre fundamentalmente de la vida?


Lo fundamental, para el nacimiento de la poesía, es la vida, y el arte forma parte de la vida sólo cuando es muy verdadero y nacido de niveles profundos de nuestra visión de lo real, no de los externos, por muy bellos que sean.



¿Qué poetas o qué artistas han sido para ti referencia en tu obra?




Relacionar a los poetas y a otros artistas que constituyen referencias importantes para mí sería difícil y prolijo. Juan Ramón Jiménez fue probablemente el primero en el tiempo y lo sigue siendo en cuanto a la poesía española del siglo XX. De la poesía española en castellano tengo como poetas de cabecera, siguiendo un orden cronológico y llegando hasta el 27: la poesía popular, Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Fray Luís de León, Bécquer, el ya citado Juan Ramón, Jorge Guillén, Lorca, Alberti… En catalán me interesan, sobre todo, Foix, Salvat-Papasseit y Espriu. De otros países puedo citar (no por orden de preferencia y con riesgo de olvidarme de algunos) a Verlaine, Rilke, Eliot, Wallace Stevens, William Carlos Williams, Montale, Pessoa, los chinos de la dinastía Tang, los japoneses Basho, Ryokan y poemas de todas las culturas antiguas. Todos los siento contemporáneos y todos me han alimentado, pero en el momento de escribir los olvido, como lo olvido todo, porque sólo está el vacío del que surge el poema.



¿Qué es para ti lo contrario de la poesía?



La poesía no sé si tiene contrario. Expresa, evidentemente, contradicciones, pero, como toda obra de arte, alcanza una conciliación de los contrarios. Pero es una opinión demasiado radical. En otro nivel, evidentemente, la poesía, como aspiración, se opone a una actitud superficial ante la realidad. Se podrían añadir otras actitudes contrarias, pero siempre estarían relacionadas con una visión superficial.

Y para finalizar Pepe ¿Cuáles son tus próximos proyectos?






No querría tener proyectos en poesía. Querría limitarme a esperar. Ahora, como contra mi costumbre, he publicados dos libros en poco tiempo –unos tres años- y casi ni me pongo en situación de espera del poema. Lo que pasa es que estar vacante es la mejor manera de que el poema pueda llegar, pero prefiero no pensarlo. Proyecto reunir en un libro, que ya tengo comprometido para publicar, diversos ensayos, conferencias y otros trabajos sobre poesía.




© José Corredor, Miguel Angel Gara.