Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS

Foto © Alberto Roldán
MANUEL BORRÁS


Manuel Borrás nació en Valencia, España, en 1952. Cursó estudios de bachillerato en el Colegio Alemán de su ciudad natal y de Preuniversitario en el CEU de Madrid. Más tarde se licenció en Filología Moderna por la Universidad de Valencia, en las especialidades de alemán e inglés. Desarrolla actividades editoriales desde 1974, fecha en que fundó la editorial Pre-Textos junto a Silvia Pratdesaba y Manuel Ramírez.

En la actualidad es director literario de dicha editorial. Durante su época universitaria desarrolló trabajos académicos de germanística y en torno al movimiento expresionista alemán y austriaco. Colabora esporádicamente en publicaciones periódicas y revistas especializadas. En 1997, la editorial Pre-Textos obtuvo el Premio Nacional del Ministerio de Cultura a la labor editorial. Pre-Textos cuenta entre sus autores con varios Premios Nacionales de Poesía y Premios Nacionales de la Crítica. También le fue otorgado el reconocimiento al Mérito Editorial en la pasada feria del libro de Guadalajara, México.


Manuel, tú empezaste en la edición muy joven, en los años setenta ¿Cómo percibía un chico de esa época el negocio de la edición?

En efecto, comenzamos muy jóvenes, creo que en los anales de la edición en español no ha habido hasta la fecha editores tan bisoños. Éramos todavía estudiantes, en el inicio de nuestra aventura teníamos dieciocho años.
La verdad es que cuando empecé estaba muy pez. A editar aprendí editando. Lo que sí puedo afirmar es que aparte del entusiasmo que nos movía, tenía claro algo: había que hacer, era posible hacer, aquello que otros habían descuidado. Por ejemplo, tratar de recuperar la memoria perdida del exilio español. Nunca concebí, de verdad, la edición como un mero negocio. Para nosotros el “negocio” estaba en poner en marcha un verdadero proyecto cultural.



Dijiste una vez que “el mejor libro que puede escribir un editor es su catálogo”, ¿Crees que abundan los editores con este planteamiento?

Hombre, tengo para mí que a muchos editores les gustaría suscribir esa frase, de hecho me consta que la suscriben, pero también, y siento decirlo, a mi juicio pocos lo logran. Con ello no quiero decir que nosotros lo hayamos conseguido. Estamos simplemente en ello.

A pesar de la crisis eterna de la poesía ¿Cuál es la evolución que has podido ver en estos últimos años desde el punto de vista de un editor? Quiero decir, ¿observas una mayor indiferencia, demanda, interés, desinterés...?

Yo creo que el interés por la poesía ha sido siempre el mismo. Es decir quizá sean pocos los lectores que se interesen por la poesía, pero puedo asegurar que ahora y siempre esos pocos han sido lectores de calidad. Al lector de poesía se le engaña menos que al lector de narrativa. La poesía está menos sometida a la presión de los medios. Con todo, debo decir que el interés ha crecido durante estos últimos años. Por lo menos en lo que a la poesía que edita Pre-Textos respecta.


Como conocedor de la poesía en varios idiomas ¿Notas que exista cierta evolución común o a la par o crees que cada tradición idiomática va por su cuenta?

Soy de la opinión que cada tradición va por su cuenta, aunque, por ejemplo, he observado que en Italia ha crecido de manera subrayable en la última década una poesía de línea clara. Algo que podría enlazar con cierta inquietud poéticas en nuestro país. Francia me parece que está sufriendo como cierto impasse, producto de una rémora en exceso intelectualista, y Alemania discurre por ciertos derroteros de autocomplacencia, basados en su rica tradición, con algunos nombres dignos de mención, por supuesto. Donde sí creo que ha habido una evolución ascendente ha sido en el medio anglosajón y en el hispánico. Creo que la gran poesía de este inicio de siglo pasa por esas dos lenguas. El poderío de la poesía en inglés y en español es sobresaliente. Tampoco olvidaría a la poesía portuguesa que mantiene el listón bastante alto.



En Pre-Textos editáis varias colecciones de poesía ¿Era ése el planteamiento desde el principio o han ido surgiendo las colecciones para responder a diferentes necesidades?

No, no fue ese el planteamiento inicial. Nosotros pensamos una sola colección, pero el tiempo fue imponiéndonos sus leyes. Con todo, nosotros no hacemos distingos. Creemos que son una sola colección con otros formatos y otras tipografías simplemente.


A pesar de que no aumenta sustancialmente el número de lectores de poesía y a pesar de que es un negocio difícil y cuajado de riesgos surgen (o a menos surgían antes de la crisis) no pocas editoriales ¿Crees que esto es debido a un mayor interés, a los menores costes, a ciertas necesidades artísticas, al conocimiento parcial del negocio...?

El número de lectores ha aumentado, al menos en lo que a nuestra experiencia respecta. Lo que sí creo es que el interés ha crecido porque también se les han abierto a los lectores nuevos horizontes de lectura. Ya no están tan supeditados a la palabra de la tribu, de la tribu dominante como hace unos años. Hoy la oferta al alcance del lector es mucho más rica y sugerente. Celebro la aparición de nuevas editoriales literarias, uno se siente menos solo en su compañía cuando tiene que concurrir al mercado.



¿Qué opinas de las nuevas tecnologías asociadas a la edición? ¿Piensas que algún día desaparecerán los canales de distribución existentes en la actualidad en beneficio de una distribución autor-editor-lector más individualizada?

Desde hace mucho tiempo vengo sosteniendo que las nuevas tecnologías, al contrario de lo que proclaman los agoreros, llegan siempre en nuestra ayuda. Lo espero sinceramente, también que entre todos acallemos a esos agoreros que nunca han creído ni estimado en el fondo la letra impresa. Ojalá, el criterio rectificador que siempre impone la realidad vaya poniendo en su sitio a todos aquellos que creen menos en la literatura que en el espectáculo o en la billetera.


¿Hay alguna receta para que una editorial de poesía pueda mantenerse con dignidad?

Hay que aclarar de entrada que Pre-Textos no es sólo una editorial de poesía y que en todos nuestros frentes tratamos de ser rigurosos en la aplicación de nuestro criterio de excelencia. Procuramos no hacer de nuestras colecciones un cajón de sastre en el que todo cabe. Caber cabe todo, pero bien escogido. Hay que saber proteger al lector del caos que ha impuesto el ”todo vale”.

Desde tu punto de vista ¿crees que el poeta puede o debe ser profesional de la poesía?

Respeto que el poeta quiera ser profesional, pero prefiero que no lo sea. Además no creo que haya en verdad ningún poeta profesional. El poeta trata simplemente de sobrevivir, a veces escribiendo en prensa; otras haciendo lecturas. Lo que desde luego nunca hará el poeta de verdad es escribir profesionalmente un solo verso. La poesía, como el amor, es una fatalidad.



¿Cuál es tu diagnóstico del estado de la poesía en castellano?
Óptimo, creo de verdad que estamos en una situación inmejorable en ambas orillas. Tenemos magníficos poetas mayores en la actualidad y un nada desdeñable número de jóvenes y prometedores poetas. La poesía española de la América hispana goza de una magnífica salud.


¿Y el de España en particular?

Tan buena es la salud poética de aquel maravilloso continente como de este vejo y pequeño país.


¿Qué es para ti lo contrario de la poesía?
Para mí la poesía, y quizás se note en ello mi juanramonismo, es creer en la dignidad de lo vivo y crear desde esa creencia.



¿Cuáles serán los próximos proyectos de Pre-Textos referentes a la poesía? Los que se puedan contar, claro.

Seguir con la ruta iniciada ya hace treinta años: continuar apoyando en la medida de nuestras posibilidades aquello que creemos que es lo más excelente de la poesía de todos los tiempos y de todas las lenguas. El listado de poetas por venir en la programación de Pre-Textos es grande. Tenemos libros para los próximos cinco años a nuestro parecer buenos e interesantes, algunos verdaderamente excelentes. Aunque eso lo deben de sancionar los lectores. Tengo para mí que tras todo lector verdadero se esconde un crítico honesto. A su juicio nos sometemos.