Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS

ENRIQUE FALCÓN




Enrique Falcón (Valencia 1968) es uno de los poetas más interesantes de la escena lírica española. Ha publicado libros de poesía y de ensayo político y su obra, muy sugerente desde muchos puntos de vista, ha sido recogida en numerosas antologías y volúmenes colectivos dedicados a la poesía española actual. También es un poeta y crítico que se significa en la acción social, milita en un sindicato anarquista y forma parte de una comunidad de base. Pertenece a organizaciones y colectivos de distinta índole y realiza actividades que aúnan la literatura con distintas formas de concienciación social.

Es autor, entre otros, de los siguientes libros: El día que me llamé Pushkin, Ediciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1992, La marcha de 150.000.000 [1]: «El Saqueo», Rialp, Madrid, 1994, La marcha de 150.000.000 [1 y 2]: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores», Germania, Valencia, 1998, Amonal y otros poemas, Idea, Tenerife, 2005, Poesía y poder realizado con el colectivo ALICIA BAJO CERO o Once poetas críticos en la poesía española reciente, Baile del Sol, Tenerife, 2007.




ENTREVISTA


Enrique, tú te has significado junto con otros poetas dentro de una corriente de Poesía social o de “Poesía de la conciencia” como también se la ha denominado ¿De qué modo crees que la poesía y el acto poético mejoran o al menos cuestionan el mundo?


Señalándolo con un gesto de lenguaje que, como ha escrito Jorge Riechmann, "no deje el mundo intacto". Estamos hablando de una literatura de la conciencia crítica o –como yo preferería describirla– de una poesía del conflicto. En un reciente libro publicado (El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía) lo he resumido así: "Mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos. Por eso, escribimos". Creo que ello vale como aproximación a mi intuición de que todo poema establece, en el medio del mundo, una posición de combate.


En alguna ocasión has definido tu libro La marcha de los 150.000.000 como un proyecto. ¿Te refieres con ello a que es una verdadera work in progress o quieres decir algo más con ese término, unas implicaciones distintas?


Es, sí, un verdadero poema en progreso, como bien dices, y su escritura lleva a sus espaldas, ahora, quince años de trabajo ininterrumpido. Pero hay en ello unas implicaciones más profundas que apuntan, sobre todo, a una grave provisionalidad del texto (del libro-poema), una articulación constante que está siendo interpelada por la progresión de determinados acontecimientos del mundo, especialmente los que se dan en los territorios de la matanza.


Aunque conocía desde hace tiempo La marcha..., no he podido leerlo por completo hasta hace muy poco y en la primera versión, es decir la publicada por Rialp tras quedar finalista del Adonais. Al margen de las modificaciones cuantitativas que desarrollas progresivamente en las sucesivas ediciones y ampliaciones del poema ¿crees que ha cambiado su esencia respecto al original?


En efecto: existe una primera versión de la primera sección del poema ("El Saqueo") publicada en aquel 1994. Y luego otra, con una segunda sección ya incorporada ("Los Otros Pobladores"), que apareció en 1998 en la editorial Germanía. En otoño se publicarán cinco secciones, ...y luego ya veremos. En toda esta progresión no existen ampliaciones como verdaderas reestructuraciones del poema: actualmente manejo un material que comprende 55 cantos para un total de 5.000 versos que son, de continuo, reescritos y reordenados. En todo caso, sigo respondiendo a algo "esencial" (tú ya apuntas en tu pregunta a algo permanente en todo este trabajo ininterrumido), la petición que un miembro de la guerrilla centroamericana me hizo hace más de 15 años y que ahora te transcribo: "...Me gustaría leer, compañero, sobre su marcha interna que acompaña, indudablemente, con carne y sangre, esa marcha de los 150.000.000. Además, que cantara la canción de los que se quedan haciendo la resistencia de la vida, porque –según creemos muchos– de aquí se van generando verdaderas alternativas para la esperanza, que alcanzarán a aquellos que han marchado".


Me sorprende mucho que este poema no haya tenido más continuadores o seguidores, y no me refiero a su gran calidad, ni a su estilo, que debió ser una anomalía en el panorama poético de los noventa (aunque por otra parte no muchos años después comenzó una cierta vuelta al irracionalismo), me refiero más bien al aliento de transformación que lo mueve, casi épico, no tanto en la medida de su temática como en el aspecto de que toda transformación verdaderamente profunda (o desde lo profundo) intenta ser de algún modo épica. ¿Qué piensas al respecto?


El escritor uruguayo, asentado en México, Eduardo Milán ha escrito de La marcha de 150.000.000 que el problema teórico que plantea la posibilidad épica en nuestros días (en nuestro tiempo, donde la necesidad de realizarlo todo ahora y aquí parece borrar cualquier postergación, cualquier emplazamiento a la esperanza) es un problema poético situado más allá de esta precisa forma de arte. Estoy de acuerdo con la observación de Milán: desde una existencia fragmentada, la épica constituye el desafío de una recomposición, la de la especie reunida en comunidad. El desafío, como puedes apreciar, es grave y, por lo menos, lo suficientemente insoportable como para poder convertirlo en motivo de seguimiento para posibles continuadores (haya o no irracionalismo de por medio). Sinceramente, ni yo mismo sé si lo estoy consiguiendo. El caso es que el mismo Milán escribe: "escrita con la opción épica (por vía de la realidad del fragmento de cara a la realidad histórica que lo arroja como resto), encarando a la poesía que se encarama como coartada del espíritu y de la buena conciencia, La marcha de 150.000.000 es a la vez un desafío y una dignificación de la poesía actual. No es sólo un deseo: es un acto de justicia". Si te soy honesto, te diré que a menudo pienso que, en una cultura de narcotización social y de satisfacción pacificada como la nuestra (que atañe, también, a la "pacificada sociedad de los poetas"), abordar una escritura poética de este signo se vuelve, casi, una carga insoportable.


Es inevitable en La marcha... la comparación con Hojas de Hierba ¿Hay o hubo una vocación whitmaniana, referida en el sentido de cambio estético, en este proyecto?


Sí: en la medida en que he bebido de un río que bebe de otro río que bebe de otro río. Me explico: hay, en efecto, una tensión del lenguaje poético y de sus resoluciones prácticas ante la sociedad de los hombres de mi tiempo, que comunica las Hojas de hierba con el Canto general de Neruda, y a éste con el Cántico cósmico de Ernesto Cardenal, y a éste con el proyecto de La marcha... De la vocación whitmaniana que tú detectas en aquélla, me interesan especialmente las consecuencias que estos versos de Whitman expresan: "Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado, / Y le dije a mi alma: Cuando abarquemos estos mundos, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos? / Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos / proseguiremos nuestro camino".


Creo que en alguna ocasión has reivindicado el papel de la poesía como elemento aglutinador o activador de una determinada respuesta colectiva, aunque sea a pequeña escala (una reunión o una asamblea, por ejemplo). En ese sentido ¿crees que la fuerza social de la poesía consiste en espolear emociones individuales para que funcionen al servicio de la colectividad?


Estoy convencido, de hecho, que toda emoción particular araña el tejido social en una colectividad humana. Creer que –en efecto– lo personal es político, no es sólo un aviso que contra todo descanso nos recuerdan los actuales movimientos sociales de liberación. Otro problema distinto (y bien interesante) es, como tú bien adviertes, el de las escalas con que se maneja hoy el "artefacto poema" una vez puesto en circulación social. En todo caso, el debate principal que se da en el meollo de nuestra poesía actual (iba a decir que en la española, pero el problema va más allá de cualquier literatura "nacional" en concreto) es precisamente ése: si el gesto que un poema despliega (en el lector individual y en la comunidad humana a la que pertenece) se orienta a la satisfacción y a la pacificación justificada de nuestro mundo, o si lo pone en cuestión sin escamotear en ello los conflictos centrales de nuestro tiempo.

¿Crees en la poesía como fuerza de transformación o más bien como fuerza de recuperación?


Creo en la poesía por la sed de belleza que convoca. Y dicho esto, por supuesto, creo también en ella como acto "de acompañamiento" para aquellos (los ciudadanos, no los poetas) que se encuentran embarcados en proyectos de transformación social.

Hay otras visiones de la poesía de la “conciencia crítica” que tienen más en cuenta lo explícito o tienen una expresión más comunicativa, digámoslo así, o más accesible al lector medio, dado que tú transmites una herencia y una evocación más irracionalista, me gustaría saber cuál ha sido tu evolución en ese sentido.


El horizonte de las escrituras críticas de nuestra poesía actual es más o menos común (lo de "conciencia crítica" sería sólo un mero etiquetado que en ocasiones puede aproximarnos a reconocer ese horizonte común), pero –en efecto– el escenario en el que se mueven estas propuestas literarias actuales es un escenario plural y diverso, capaz de acoger la variedad de estrategias en las que están implicados poetas tan distintos como Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, David González, o David Eloy Rodríguez, por ponerte sólo unos ejemplos. En ese entramado cómplice, plural y común, mi pobre poesía ha conocido sustanciales variaciones (todo proyecto de escritura no deja de ser nunca una experimentación provisional), pero creo que, aun así, en toda su evolución se podrían percibir estrategias constantes y que tienen que ver con las retóricas políticas de la sugestión y con el lema (de Maiakovsi viene) de que deberíamos escribir en una lengua que no sea la materna.

¿Qué es para ti lo contrario de la poesía?


Si quieres que te diga la verdad, no estoy muy seguro de ello (manejo una amplia concepción de lo que sea poesía), pero creo que tiene que ver con ciertas dinámicas de poder y, especialmente, con la reclusión total del sentido.

Para finalizar Enrique ¿qué proyectos desarrollas en estos momentos?


Ahora estamos en plena fase de mover por todo el país los recitales colectivos de presentación de Once poetas críticos en la literatura española reciente, una antología de poesía actual que he coordinado y recién se acaba de publicar. De esta historia colectiva tenéis noticias aquí: (http://once.blogsome.com/). Por otra parte, hace un par de semanas comencé a corregir pruebas y a dar los últimos retoques a la edición completa de La marcha de 150.000.000 (tenéis una amplia referencia aquí: (http://marchade150000000.blogsome.com/) para un volumen que ha de salir publicado en otoño. Me encuentro también ahora escribiendo los últimos poemas de otro nuevo libro (Codeína se titula) que ha de publicarse el próximo mes de enero; y especialmente de cráneo voy ahora, para el cierre de ese libro, con la escritura de una versión altamente politizada del "Todesfuge" de Paul Celan.